¡Cuidado! el machismo mata…el silencio cómplice también

28 Julio 2011
Como lo señala la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, la mayoría de las veces el femicidio es el resultado de violencia y malos tratos reiterados en relaciones de intimidad y confianza.
Nataly González Díaz >
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Veinte femicidios entre enero y julio de este año son las cifras que maneja la Red Chilena Contra la Violencia Doméstica y Sexual. Como suele ocurrir, ocho de las mujeres asesinadas habían denunciado al agresor ante los organismos competentes y tres de ellas contaban con medidas cautelares.


La Red lanza hoy la campaña nacional ¡Cuidado! el machismo mata 2011 que desde 2007 busca visibilizar, informar, debatir, en torno a las relaciones que posibilitan y sustentan la violencia hacia las mujeres y niñas: el femicidio, la violencia sexual, el hostigamiento y acoso sexual en la escuela y en el trabajo, menores salarios en los mismos puestos de empleo, la discriminación hacia las migrantes e indígenas, la educación y la publicidad sexistas, la trata y explotación sexual de niñas y adultas, la violencia a lesbianas y a otras sexualidades disidentes y otras manifestaciones cotidianas de la violencia.


“Si hay maltrato se acabó el trato”, “En el carrete y en la aventura quiero sentirme segura”, “Educación pública, laica y no sexista”, “Mi cuerpo es mío”, “Si una mujer dice no es no”, “Basta de publicidad sexista”, “Machismo de izquierda, machismo de derecha, ninguna diferencia”, “Verbal, sexual o institucional es violencia igual”, “Lesbiana ¡¿y qué?!”, son las frases que llaman a rechazar socialmente la violencia hacia las mujeres, sea física, psicológica, verbal, sexual, institucional, simbólica o cultural, y el femicidio, que es la máxima expresión del continuo de violencia contra las mujeres y las niñas que nos afecta a todas sin excepción y que en estos casos termina en muerte.


Como lo señala la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, la mayoría de las veces el femicidio es el resultado de violencia y malos tratos reiterados en relaciones de intimidad y confianza, en otras, de ataques sexuales perpetrados por desconocidos o conocidos ocasionales que se sienten con el derecho a disponer de los cuerpos de mujeres y niñas. El femicidio no es un simple homicidio, sino el asesinato de mujeres como resultado extremo de la violencia de género, que ocurre tanto en el ámbito privado como en el público.


Durante 2010 fueron 56 las chilenas que murieron asesinadas por sus parejas o ex parejas y desde el año 2001 se han producido cerca de 500 femicidios en Chile. Estos crímenes de género son cometidos en todas las regiones del país, en diferentes magnitudes, y Atacama no está libre. Por nombrar algunos de los que se nos vienen a la memoria están los femicidios de Gloria Stockle en 1984, que es un conocido caso de violación de los derechos humanos en dictadura, Karina Fajardo en 2002, Carolina Tapia en 2003, Jocelyn Vitali en 2005, Oriana Meneses en 2009, y el más cercano el de Fernanda Rivas de 26 años, ocurrido el 4 de febrero de 2011 en Copiapó.


¿Qué podemos hacer? Primero, entender que la violencia está inmersa en el sentido común, en las instituciones y en todos los planos de la cultura, y que el femicidio es sólo la manifestación más brutal de este continuo. Se ejerce violencia contra las mujeres y niñas todos los días a cada segundo, no sólo al interior de los hogares, lo que llamamos violencia intrafamiliar, sino también en lo público, la calle, los colegios, los lugares de trabajo, en los medios de comunicación y un largo etcétera, y luego, no amparar, denunciar a los agresores de mujeres y niñas, sean ellos familiares o conocidos, amigos, sacerdotes, profesores, compañeros de trabajo o de partido, jefes, u otros y terminar con el silencio que los encubre. Hablar, reaccionar, gritar, ¡actuar!, en definitiva, no hacernos cómplices. Más información en www.nomasviolenciacontramujeres.cl