Acerca de la inclusión en el arte y la educación

Acerca de la inclusión en el arte y la educación

23 Julio 2020

Como sociedad tenemos un gran desafío ante nosotros, aceptar la diversidad no es solo participar un par de veces al año desde la caridad, sino que implica dejar de segregar y actuar desde el respeto genuino a un otro.

Andrés González... >
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Pedro Arraño Barahona es un joven de 16 años quien vive en Talca. Es el segundo de tres hermanos, hijos de Mariana Barahona y Eduardo Arraño. Estudia piano de manera particular y cursa 2°año medio en el Liceo de Cultura y Difusión Artística de Talca.

A Pedro le gusta la música de Elton John y Queen, dentro de su repertorio encontramos obras doctas de W. A. Mozart y L. V. Beethoven. Es un adolescente de lentes, tranquilo y de memoria excepcional, le gusta conversar de diversos temas, entrega su opinión sobre la actualidad y también da detalles de la vida de sus artistas favoritos.

Está diagnosticado con el síndrome de Asperger de alto funcionamiento, lo que significa que tiene ciertas áreas muy potenciadas por sobre otras, en su caso la música es central. Asperger está considerado dentro de espectro Autista.

Pedro estudia en un liceo público de alta exigencia artística, donde ha participado en muestras musicales, solo y en conjunto. En sus clases trabaja contenidos como instrumento (piano), taller instrumental en conjunto y armonía. Podríamos decir que tiene una memoria y oído musical avanzado, además de abordar procedimientos de mediana complejidad como la armonía musical, por ejemplo.

En pandemia ha seguido sus clases de piano de manera on line. Sin embargo, el pasado domingo 12 de julio realizó un pequeño concierto en el jardín de su casa para sus vecinos, familiares y amigos. Al oír la música, los vecinos y vecinas se acercaron sorprendidos y agradecidos de la iniciativa, algunos llegaron a grabar con sus celulares mientras otros miraban desde sus ventanas.

Pedro no sólo alegró la tarde de un domingo más en cuarentena sino que también sembró esperanza para su comunidad con arpegios. Quedó motivado con la presentación y al entrevistarlo se mostró interesado y crítico. Dijo: “A veces no me siento comprendido”. También manifestó su alegría y agradeció ofreciendo el codo a sus vecinos que sonreían tras la mascarilla. Esta bella iniciativa nació de su madre, Mariana, quién participa de la Corporación “Alhue Tea” presidida por Elizabeth González. En mapudungún “alhue” significa aproximadamente: ser intangible.

Por otra parte T.E.A. es la sigla de Trastorno de Espectro Autista. “Alhue Tea” es una agrupación que atiende a estos adolescentes y jóvenes, les acompaña y apoya para postular a liceos de su interés y posterior educación superior. Asimismo están formulando una línea de trabajo formativa (talleres) de áreas como arte y deporte. Se han conformado como corporación y buscan tener un espacio que les permita reunirse y compartir experiencias e intereses. Esto se ha postergado, sin embargo, la inquietud de está viva. Al respecto Mariana Barahona comenta: “Hay una cobertura desde los programas estatales para estos trastornos pero sólo en infancia. Tenemos un vacío con los adolescentes ya que no se piensa como proceso. Alhue Tea nace como una necesidad de estas familias”.

Respecto a la inclusión cabe destacar que es una deuda social profunda. A pesar de que los establecimientos de educación pública cuentan con Programas de integración en educación básica y secundaria aún hay abismos. Existe una ley de inclusión vigente pero en lo concreto hay carencias marcadas y objetivas que impiden desarrollar efectivamente los procesos inclusivos. Hablamos por ejemplo del abordaje desde lo pedagógico o de las infraestructuras, las cuales no invitan a sostener la diversidad.

Pocas veces se trasciende lo paliativo y lo asistencial, además de no contar con los especialistas suficientes para abordar esta demanda puntual y relativamente nueva. Tampoco podríamos reducir el problema adjudicándole la responsabilidad solamente a las instituciones. Al respecto, podríamos decir que nuestra cultura inclusiva aún es incipiente y básica porque no hemos hecho un cambio de paradigma, no se vive la inclusión como un derecho ni deber ciudadano sino desde un activismo caritativo opcional y moralista.

Asimismo, lo caritativo es unilateral, sesgado y violento, ya que cosifica muchas veces a estas personas ya que no se trata solo de exhibir a estos jóvenes como “trofeos de buenas obras” y de instrumentalizar sus producciones sino de que exista una ética participativa en la construcción de una nueva sociedad.

Se trata de que puedan estudiar, desarrollarse, trabajar y aportar efectivamente con sus particularidades. No solo de “sumar” a las personas con trastornos psicomotrices o capacidades diferentes a estas instancias sino que educarse como sociedad respecto a valores como la tolerancia, el respeto a la diversidad y la empatía.

Hoy por todas partes vemos una institucionalidad pública que no está sabiendo sostener la diversidad. Eso no es nada nuevo. A pesar de que se puedan hacer ajustes y gestos bien intencionados hace falta un cambio estructural, no solo en la educación sino transversal. No basta abordar el tema desde lo simbólico sino que contemplarlo desde las políticas educativas y culturales. Fomentar acceso e inclusión con perspectiva de derecho. Levantar un paradigma donde no solo se incluya sino que se construya en perspectiva.

Así como Pedro hay [email protected] jóvenes con dificultades físicas, psiquiátricas, motoras y/o sociales pero que cuentan con gran potencial que tantas veces no llega a ver la luz. El arte como disciplina aporta más allá de lo terapéutico: alimenta el espíritu y el cuerpo: el oído musical, la memoria de los dedos, la coordinación y disociación. Lo épico es luchar contra nuestras propias limitaciones y demonios. Más aún en crisis.

La inclusión es transversal y urgente. Es una lucha irreconciliable contra la indiferencia y la homogeneización del ser humano. Somos diferentes y a la vez tan parecidos y esa hermosa paradoja es la vida. Tal vez no se trate solo de “incluir” a personas con Asperger a la sociedad sino de aprender a incluirnos en el corazón de ellos.