Más allá de lo estético: El buen vivir

28 Septiembre 2020

No hablamos de proyectos de arte, hablamos de cómo y qué arte nos alivia, nos alienta y energiza. La paradoja es que también podemos notar el gran fracaso por haber puesto parte del arte, la educación y la cultura como servicios y bienes hacia el consumo de un mercado con destinos acotados.

Paloma Mol-Albarrán >
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Somos múltiples, diversos pero iguales, nuestra sociedad debe aceptar su arte, sus manifestaciones y naturaleza pluriétnica e intercultural, porque es parte del Buen Vivir.

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El concepto del Buen Vivir ha estado siempre asociado a las diversas nociones y teorías que hablan de progreso y del desarrollo personal sustentado en el “crecimiento” que, curiosamente, en estos dos últimos siglos han apuntado solo al consumo de bienes y servicios. Siendo el origen de este concepto “la vida en plenitud”, concepto que varía entre áreas geográficas desarrolladas de occidente y pueblos étnicos.

Los científicos han escrito mucho respecto del abuso de consumo y derroche que involucra el recurso humano y de los recursos naturales para satisfacer el mercado del Buen Vivir, y es claro que estamos frente al fracaso de lo que se nos indicaba como significado de este concepto. Por otro lado, hemos visto como salva las psiquis el valor del uso de los recursos y el arte que nos dan las etnias con su concepto y cultura del Buen Vivir. Nos dimos cuenta qué pasa cuando ponemos las artes al servicio de este escenario pandémico, porque es ahí cuando asoma el Valor del Buen Vivir.

No hablamos de proyectos de arte, hablamos de cómo y qué arte nos alivia, nos alienta y energiza. La paradoja es que también podemos notar el gran fracaso por haber puesto parte del arte, la educación y la cultura como servicios y bienes hacia el consumo de un mercado con destinos acotados. ¿Cuál es el real concepto del buen vivir?

Esta pandemia nos dice que debemos hablar de reconstrucción social usando el arte y la cultura como herramienta de proposición, de información en las redes y también para educar. Se nos ha invitado a modificar y desmantelar los conceptos internalizados hasta hoy acerca del Buen Vivir, lo complementario del arte, la filosofía y la cultura con nuestro diario vivir. Nos dimos cuenta que está en los actos domésticos, la crianza, las relaciones humanas, la práctica de la empatía y la reflexión desde y hacia las formas de otras vidas.

Esta pandemia es la invitación a desarrollar y defender lo que valoramos como lo cultural, lo artístico, lo patrimonial, generar una nueva discusión valórica acerca del arte y cultura, como parte y herramienta vital de una sociedad sana que busca el anhelado Buen Vivir.