La belleza de la Ruta del Curanto: Los imperdibles entre Puerto Montt y Calbuco

Típico que los turistas llegan a Puerto Montt para ir a la ribera del Llanquihue o viajar a Pargua a tomar el ferry a Chiloé. Pero se están perdiendo la magia de la ruta intercomunal hacia Calbuco, su historia y el curanto más grande del mundo.

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08 de Febrero, 2017 18:02
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Fue recién en agosto de 2016 que los municipios de Puerto Montt y Calbuco encontraron una ventaja, potenciar un corredor turístico que invite a conocer el patrimonio arqueológico presente en la costa, siguiendo la ruta V85 desde Caleta La Arena en Puerto Montt hasta Pargua en Calbuco, pasando por todas las islas aledañas. 

Se trata de un trayecto poco conocido para los turistas de unos 50 km de distancia que inicia al suroeste de Puerto Montt, a la sombra de lo que es en Los Lagos Puerto Varas y Frutillar que han hecho un gran trabajo de años en mostrar la riqueza de la zona aledaña al Lago Llanquihue. O lo que es Chiloé, con el encanto de la isla y su mitología.

Pero desde Puerto Montt hacia Calbuco surge otro tipo de magia. Vestigios de antiguos corrales de pesca utilizados por el pueblo chonos o bosques de alerces petrificados en plena costa son posibles de observar en la ruta. Junto con esto la ciudad de Calbuco, que nació como un fuerte español de refugiados que escaparon de la destrucción de Osorno a manos de indígenas, hace ya 408 años. Y era una isla. Porque sólo fue parte del territorio continental en 1964 cuando se construyó un piedraplén. Por ello el lugar es conocido como “Aguas Azules”, por su significado en mapudungún. La comuna se divide en un territorio continental y otro insular conformado por 14 islas, las que pueden ser visitadas en pequeñas embarcaciones que salen de la misma ciudad. Se puede conocer la isla Puluqui que es la más grande y cercana, donde anualmente se celebra un festival costumbrista; la isla Helvecia, donde hay un bosque de arrayanes gigantes; Tabón, de bellas playas; y Lagartija, las más pequeña y lejana, donde existe una colonia de pingüinos magallánicos, acompañados por cormoranes, pelícanos y quetrus, un verdadero Santuario de la Naturaleza. 

Calbuco tiene un gran parecido a la Isla Grande de Chiloé. Con sus callejuelas desniveladas y verdes plazoletas aparecen rasgos propios de los chilotes como la gastronomía. Nada mejor que vivir cada verano la ceremonia del “Curanto más grande del mundo”, el cual se realiza el tercer domingo de enero. Además de comidas, la ciudad ofrece folclor, tradiciones y artesanía. En el Mercado Municipal encontrarás una gran variedad de mariscos y artesanía.

Las fiestas costumbristas se celebran sagradamente cada año. Destacan la fiesta religiosa de La Candelaria (febrero), la Noche de San Juan (junio), la fiesta religiosa de los Indios Caciques que se celebra indistintamente en Calbuco y la localidad de Chope en la isla Puluqui (mayo), y la Fiesta de las Luminarias (septiembre). Esta última festividad es un homenaje que se rinde a San Miguel Arcángel. Esta ceremonia comienza a tomar vida cuando se encienden numerosas fogatas en las playas, en los campos y en el pueblo. De esta forma, se puede apreciar que velas y faroles iluminan la ciudad entera.

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