¿Por qué nos acostumbramos a temblores grado 5?
María Jesús Bravo, Directora de Geología de la Universidad Andrés Bello, hace un completo análisis del porqué en Chile ya nos acostumbramos a los temblores.
Nuevamente los temblores y terremotos ocupan nuestras conversaciones diarias. Un reciente sismo de 5,2 en la zona centro sur del país y la semana pasada un terremoto azotó a Lorca, España. Al ver las noticias, nos asombrábamos que este último apenas hubiera sido de magnitud 5,1.
¿Por qué tanta destrucción? ¿por qué tantos edificios caídos y construcciones inhabitables? ¿por qué nosotros hemos sentidos tantos temblores de grado 5 Richter y apenas nos movemos?
Japón ha sufrido 400 sismos de esa magnitud y las personas ya ni se enteran. La diferencia entre nuestros sismos de magnitud 5 y el terremoto de España, por ejemplo, es la profundidad en que se localiza el epicentro, es decir su hipocentro.
Este es el punto al interior de la Tierra donde se origina un sismo; la proyección de éste hacia la superficie, se llama epicentro. Nuestros sismos grado 5 ocurren entre 45 y 10 km de profundidad, lo que hace que la energía liberada llegue de forma más “suave” a la superficie, pues ésta como tiene que recorrer un largo camino, se disipa. En cambio el terremoto de Lorca ocurrió a sólo 1 km de profundidad y la energía liberada tuvo muy poco camino que recorrer hasta llegar a la superficie.
Esto, sumado a la antigüedad de las construcciones, dejó el desastre que vimos en televisión. Todos los terremotos que ocurren a nivel mundial nos deberían llevar a una revisión crítica de nuestros planes de emergencia, de las normas de construcción y de la planificación territorial de las ciudades.
Aún no podemos predecir un terremoto, pero sí podemos estar preparados para minimizar los daños al máximo. Es en la planificación territorial donde los geólogos podríamos ser un nuevo gran aporte, apoyando a las autoridades en mejorar el crecimiento de las ciudades y la calidad de vida de sus ciudadanos.


