¿Actúa usted en la vida como un libre pensador?
«El cuento de Dios lo creí por un tiempo, pero ya no más. Dios no existe». Por Juan Lama Ortega.
Muchas personas decepcionadas con la iglesia y con un dios castigador que nunca da respuestas absolutas ni aclaraciones sobre las muchas dudas de hoy en día, dicen a menudo: «El cuento de Dios lo creí por un tiempo, pero ya no más. Dios no existe».
Aunque si usted es una persona con una buena capacidad analítica, podrá cuestionarse a sí mismo si por ejemplo asiente a todo sin pensar, o se cree sencillamente lo que otras personas dicen sobre Dios. Pregúntese: ¿pertenece usted al rebaño que necesita una iglesia de piedra, una tradición y una confesión y de este modo a sacerdotes dogmáticos, o es usted una persona de espíritu libre que ha aprendido a medir y sopesar, y que no cree a cualquiera que le quiera hacer cree algo, aunque sea la promesa de que Dios está aquí o allí, o incluso la justificación que el caos de este mundo es un «misterio» de Dios?
Ninguna persona le puede prometer a otra que encontrará a Dios por medio de las indicaciones y recomendaciones que ella le dé. A Dios no se le puede encontrar aquí o allá, Dios es la Vida en cada uno de nosotros. Por lo que encontrar a Dios significa por tanto encontrarse primero a sí mismo, en la consciencia de lo que Jesús de Nazaret instruyó a los hombres: «Yo, Cristo, Soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie llega al Padre si no a través de Mí.
En el Libro «Ésta es Mi Palabra», leemos que las gentes de su tiempo confrontaron a Jesús con preguntas relativas a Dios: “Se acercaron a Jesús algunos llenos de dudas y dijeron: «Tú has dicho que nuestra vida y existencia provienen de Dios, pero nunca hemos visto a Dios, ni tampoco conocemos a ningún Dios. ¿Nos puedes mostrar a Aquel que Tú llamas Padre y único Dios?, pues no sabemos si hay un Dios». Y Jesús les respondió diciendo: «Escuchad esta parábola de los peces. Los peces de un río conversaban y decían: Se nos cuenta que nuestra vida y existencia proviene del agua, pero no hemos visto nunca agua, no sabemos lo que es. Entonces algunos de ellos, que eran más listos que los demás, dijeron: Hemos oído que en el mar vive un pez sabio, vayamos y pidámosle que nos muestre el agua. Así algunos de ellos se pusieron en camino hasta que por fin llegaron al mar donde éste vivía y se lo preguntaron.
Después de haberlos escuchado, éste les dijo: ¡Oh peces necios, que no pensáis! Aunque unos pocos sois listos, ya que buscáis. En el agua vivís y os movéis, allí tenéis vuestra existencia; del agua venís y al agua volveréis. Vivís en el agua pero no lo sabéis. Del mismo modo vivís en Dios y sin embargo me pedís ¡Muéstranos a Dios! Cuando Dios está en todo y todo está en Dios».
Juan Lama Ortega


