Opinión: Otorgamiento de Beneficios a Deudores de Crédito con Garantía estatal
Cuando el Gobierno del Presidente Piñera asumió, recibió un sistema de becas y créditos para los estudiantes de la educación superior arbitrario e injusto.
En primer lugar, el sistema de becas se limitaba a 165 mil estudiantes, de una cifra de más de un millón de estudiantes de la Educación Superior. Pero, además, son becas engañosas, porque no cubren el total de las carreras y, por lo tanto, son becas parciales; becas que sólo cubren en algunos casos el arancel referencial, que no es aquel que paga el alumno. Y, por lo tanto, aquellos alumnos que incluso tenían becas y que supuestamente se entendía esto como la posibilidad de estudiar en forma gratuita, finalmente, tenían que endeudarse con alguna de las modalidades de crédito que voy a mencionar a continuación.
Y, además, debo señalar que el Gobierno del Presidente Piñera, al término de su mandato, va a aumentar el número de becas de 165 mil, aproximadamente, a 400 estudiantes, lo que es un avance gigantesco respecto de la cifra con que el Presidente Piñera recibió su Gobierno.
Y en el sistema de créditos, era un sistema arbitrario e injusto. En primer lugar, porque distinguía el crédito con aval del Estado, que podían recibir los beneficios los estudiantes del CRUCH, las universidades privadas, los institutos profesionales y los centros de formación técnica, que eran mucho más costosos, injustos y caros para las familias y los alumnos, que respecto de aquellos que recibían el Fondo Solidario, que sólo eran aquellos alumnos del CRUCH, como si existieran estudiantes clase A y clase B, y no en consideración a la situación económica de los estudiantes.
Es decir, un estudiante que tenía o estaba en un instituto profesional, estaba obligado a recibir crédito con aval del Estado, pudiendo ser de una familia muy humilde. Y, sin embargo, no tenía acceso a los beneficios del Fondo Solidario.
Pero lo arbitrario de este sistema del crédito con aval del Estado, es que se paga un interés del 5,8 que, definitivamente, los alumnos lo cancelan en un plazo de 10, 15 ó 20 años, se hace efectivo a los 18 meses después de egresar, pero, además, este tipo de créditos resultaba -como consecuencia de lo anterior- impagable para muchos estudiantes.
Yo no considero acertado el argumento de decir: “Es que hubo necesidad de aumentar la cobertura de los estudiantes y, a través de esto, se les permitió”, porque el sistema administrado por los bancos se prestó, desde un comienzo, para que los estudiantes pagaran mucho más de lo que deberían pagar.
Y esa es la realidad que recibió el Gobierno del Presidente Piñera.
Y el Presidente Piñera cumple su palabra, porque decidió reformular el sistema del Crédito con Aval del Estado (CAE) respecto de los estudiantes que ya lo tenían, y cambiarlo absolutamente respecto de los estudiantes del futuro.
Respecto de los estudiantes del futuro, se va a unificar todo el sistema de créditos; ningún alumno va a pagar más del 10 por ciento de lo que sean sus ingresos cuando trabaje como profesional una vez titulado; y la tasa de interés nunca va a superar más del 2 por ciento. Y no va a pagar íntegramente el crédito, porque cumplida una cantidad de meses, si no logra enterarlo pagando el 10 por ciento de los ingresos que reciba como profesional -por ejemplo, gana 500 mil pesos, el máximo a pagar son 50 mil-, la diferencia se la va a cubrir el Estado. Y lo extiende al 90 por ciento de los estudiantes de Chile. Obviamente, los que tienen beca no van a tener crédito, y solo deja el 10 por ciento de los estudiantes de mayores recursos exento de este sistema.
O sea, la inmensa mayoría de los estudiantes van a poder tener o educación gratuita o acceder a un crédito que van a poder pagar con sólo el 10 por ciento de sus ingresos cuando se titulen, reciban y trabajen.
Yo quisiera señalar, señor Presidente, y hacerle un pedido a los miembros de la Comisión de Educación, que hoy día son 465 mil los estudiantes que están siendo beneficiados con esta reprogramación o reformulación -llamémosle así; no reprogramación- del crédito con aval del Estado.
Quiero pedirles que este proyecto se despache, señor Presidente, a la brevedad posible porque, entre otras cosas, ya lleva once meses de tramitación en el Congreso: ingresó en agosto del año 2011, once veces ha tenido “suma” urgencia y tres veces “discusión inmediata”. Hay 33 mil estudiantes que se encuentran en condiciones de empezar a pagar sus créditos y están esperando que se apruebe este proyecto, porque les baja considerablemente la tasa de interés y además les baja considerablemente el monto que tengan que pagar mensual, por el hecho de tener una contingencia, un tope del 10 por ciento de sus ingresos cuando trabajen.
Quiero señalarles que cada mes que este Parlamento, especialmente los parlamentarios que siempre hablan defendiendo los derechos de los estudiantes, cada mes que este Parlamento se demora en despachar este proyecto se produce una pérdida de $323 millones para los 33 mil potenciales beneficiarios, lo que son más de 10 mil pesos mensuales por estudiantes, con lo cual el Congreso podrá demorarse seis meses, siete meses más, pero les quiero decir que los que están pagando el pato no son los parlamentarios, sino que son los estudiantes que tienen que cancelarlo.
Y, por lo tanto, el deber nuestro no sólo es hablar de los estudiantes, sino sacar adelante este proyecto que -como digo- resuelve un problema del pasado.
Y este proyecto tiene básicamente dos normas de fondo. Una de ellas es que disminuye los intereses desde el 6 y medio por ciento o 5 y medio por ciento (5 y medio a 6) al 2 por ciento; y, en segundo lugar, como dije, que establece la contingencia que es el pago máximo del 10 por ciento de los ingresos que el alumno tenga. Gana 400 mil pesos, paga 40 mil pesos.
Quiero dar un ejemplo, Su Señoría, de los beneficios que tiene este proyecto que se refiere a una situación heredada por el Presidente Piñera, no creada por el Presidente Piñera, la heredó, viene del pasado, y él ha cumplido su compromiso de resolverla, pensando obviamente en un sistema distinto para el futuro.
Un estudiante de Ingeniería en Administración tiene una carrera que dura ocho semestres. El arancel real son 1 millón 840 mil pesos; el arancel referencial son 1 millón 648 mil pesos. Hoy día, ese alumno le cuesta al año 8 millones 400 mil pesos. Baja en un 39 por ciento el monto de su deuda, o sea, casi en un 40 por ciento y disminuye de 60 mil pesos a 30 mil pesos aproximadamente el monto que tiene que pagar. O sea, es un tremendo beneficio respecto de los alumnos que tenían esta situación en el pasado y que -como digo- fue hecha antes que el Gobierno del Presidente Piñera cumpla.
Me alegra mucho que esta iniciativa sea aprobada en forma unánime -espero- por el Congreso. Creo que es una iniciativa que obviamente no resuelve todos los problemas, pero que se enmarca dentro de la política del Gobierno que es enfrentar a fondo el aumento de la educación escolar y preescolar en Chile, de una manera que todos los alumnos del 60 por ciento de menos ingresos en Chile puedan tener kínder y prekínder, de los cambios de fondos que se han hecho en la educación escolar con la Superintendencia que vigila cómo se gastan los recursos y, en segundo lugar, la Agencia Acreditadora de la Calidad que busca realmente lograr que la calidad se realice en forma adecuada a través de un sistema de seguimiento de los establecimientos educacionales.
Y, luego, en la educación superior aborda la nueva Superintendencia para trasparencia y utilización de los recursos; el cambio que tiene que haber respecto de la forma como se establecen los aranceles referenciales, que son aranceles que se realizan por procedimientos que deben ser hechos con mayor transparencia y claridad para que no se produzcan grandes diferencias entre el arancel referencial y el arancel real; cambia íntegramente el sistema de créditos no solo extendiéndolo, sino que además respecto de los intereses y deja a los bancos fuera, asumiendo el Estado -eso lo hace este Gobierno- y, adicionalmente, realiza el Gobierno una medida que es extraordinariamente importante que es aumentar las becas y obligar a las universidades a cancelar con recursos propios los diferenciales que se produzcan entre el arancel diferencial o real, dependiendo el caso que la beca del alumno tiene.
Me alegra mucho que este tema sea aprobado unánimemente.
Yo sólo pido que estos proyectos los despachemos a la brevedad, porque son muchos los estudiantes que, por la demora en la tramitación de estas iniciativas, no reciben los beneficios y espero que así se despachen todo el resto de paquetes de iniciativas legales que está impulsando el Gobierno del Presidente Piñera y -nobleza obliga- con el apoyo decidido de algunos parlamentarios de la Concertación que también los están impulsando.

