Pasión de Multitudes.
Con tres partidos de futbol diarios, y Chile como uno de los equipos sensación, el mundial de Sudáfrica ha copado la agenda de todos los medios de comunicación. No podía ser de otra forma, el deporte de las masas, el que no necesita nada más que una pelota para ser practicado esta de fiesta y nuestro país, tan escaso de triunfos internacionales, juega como nunca, y también, gana.
Esta oportunidad de aparecer en los medios y acercarse a las masas, mimetizándose con la imagen triunfadora de los futbolistas, es una oportunidad única para los políticos, y sería una torpeza desaprovecharla.
En nuestra historia resiente, ejemplos sobre la utilización del fútbol para ganar electores sobran: Piñera compro un equipo y se convirtió en hincha, olvidando su antiguo amor; Bachelet acerco el fútbol femenino realizando un mundial y de paso construyendo cuatro estadios de última generación; y hasta un grupo de parlamentarios, hace algunos años, le regalo un bombo a una conocida barra. Entonces, ver como se utiliza esta, la mejor participación nacional en un mundial, para obtener réditos en popularidad, es a lo menos interesante.
Sin duda la confrontación estratégica más importante, se vivió entre los líderes de las coaliciones que dominan la política: el Presidente Sebastian Piñera y la ex Presidenta Michelle Bachelet.
La ex gobernante se aseguro, antes de terminar su mandato, de hacer suyo el mundial, y siendo la hincha número uno de la selección acepto la invitación de la ANFP para acompañarlos. Una vez en África fue simple, las cámaras se abalanzaron sobre ella y en el primer partido, los primeros planos de la señal internacional, empalmaron el éxito de los deportistas con su talante sonriente.
Ahora para el Presidente fue más difícil obtener beneficio. Ya de antes sabía que Bachelet iría al mundial, y también, que el invierno estaría azotando fuerte a los más afectados por el terremoto, entonces, su posibilidad de viajar disminuyeron, sería calificado de inconciente con el sufrimiento de los afectados, y además, en África hubiese tenido que competir, por atención mediática, con una persona de mayor carisma y verdaderamente querida por el equipo y su cuerpo técnico (una derrota en el exterior, a manos de Bachelet, hubiese sido un golpe violento a su popularidad).
La solución del Presidente pasó por juntar sus dos dificultades. Se acerco al triunfo de las masas desde los más golpeados, es decir, acudió a ver el partido con los castigados por el terremoto, y entonces además de demostrar que el gobierno esta con ellos, termino liderando a la barra junto al famoso “Zafrada”. Si la estrategia le resulto y acumulo algunos puntitos esta por verse, lo cierto es que en esta pasada la campeona del mundial fue Michelle Bachelet.
Capitulo aparte merecen aquellas autoridades que se olvidaron de la investidura y como nadie más en el país, se tomaron vacaciones a solo 4 meses de asumir el cargo (también se dicen que las pasaron como días administrativos). De todos modos la gravedad real, pasa por las circunstancias que en las que se encuentran sus respectivas carteras, el Ministro, Laurence Golborne, se fue en medio de la discusión por el royalty -proyecto crucial para el Presidente y para la reconstrucción- y el intendente de Santiago, Fernando Echeverría, partió cuando las lluvias colapsaban la capital, es decir, para estos dos, de las tan anunciadas vocación y excelencia, cero.
Esta oportunidad de aparecer en los medios y acercarse a las masas, mimetizándose con la imagen triunfadora de los futbolistas, es una oportunidad única para los políticos, y sería una torpeza desaprovecharla.
En nuestra historia resiente, ejemplos sobre la utilización del fútbol para ganar electores sobran: Piñera compro un equipo y se convirtió en hincha, olvidando su antiguo amor; Bachelet acerco el fútbol femenino realizando un mundial y de paso construyendo cuatro estadios de última generación; y hasta un grupo de parlamentarios, hace algunos años, le regalo un bombo a una conocida barra. Entonces, ver como se utiliza esta, la mejor participación nacional en un mundial, para obtener réditos en popularidad, es a lo menos interesante.
Sin duda la confrontación estratégica más importante, se vivió entre los líderes de las coaliciones que dominan la política: el Presidente Sebastian Piñera y la ex Presidenta Michelle Bachelet.
La ex gobernante se aseguro, antes de terminar su mandato, de hacer suyo el mundial, y siendo la hincha número uno de la selección acepto la invitación de la ANFP para acompañarlos. Una vez en África fue simple, las cámaras se abalanzaron sobre ella y en el primer partido, los primeros planos de la señal internacional, empalmaron el éxito de los deportistas con su talante sonriente.
Ahora para el Presidente fue más difícil obtener beneficio. Ya de antes sabía que Bachelet iría al mundial, y también, que el invierno estaría azotando fuerte a los más afectados por el terremoto, entonces, su posibilidad de viajar disminuyeron, sería calificado de inconciente con el sufrimiento de los afectados, y además, en África hubiese tenido que competir, por atención mediática, con una persona de mayor carisma y verdaderamente querida por el equipo y su cuerpo técnico (una derrota en el exterior, a manos de Bachelet, hubiese sido un golpe violento a su popularidad).
La solución del Presidente pasó por juntar sus dos dificultades. Se acerco al triunfo de las masas desde los más golpeados, es decir, acudió a ver el partido con los castigados por el terremoto, y entonces además de demostrar que el gobierno esta con ellos, termino liderando a la barra junto al famoso “Zafrada”. Si la estrategia le resulto y acumulo algunos puntitos esta por verse, lo cierto es que en esta pasada la campeona del mundial fue Michelle Bachelet.
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