La oveja negra
La incorporación de Ravinet al gabinete de Piñera es sin lugar a dudas un duro golpe para la Concertación. Por Matías Carrozzi.
Un democratacristiano, 13 independientes, 4 militantes de Renovación Nacional y la misma cantidad de la Unión Demócrata Independiente. Promedio de edad: 49 años. 13 de ellos poseen estudios de post grado en el extranjero y si es por oficios, diremos que 8 ministros son ingenieros comerciales, 5 ingenieros civiles, 4 abogados, una ingeniero químico, un médico, una periodista, un técnico agrícola y un actor. Estas son las 22 personas que integrarán el primer gabinete del Presidente Electo Sebastián Piñera.
Esta alineación, al mismo tiempo que procura cumplir con las promesas que realizó el Presidente Electo durante la campaña sobre de la independencia, juventud y preparación de su equipo, amenaza positivamente con derribar algunos estereotipos de nuestra política más dura y clásica, aquella que mira con evidente temor el protagonismo de personas marcadas el éxito profesional y no necesariamente político.
Pero hablando de política. La incorporación del abogado Jaime Ravinet, hasta una hora antes del nombramiento militante de la Democracia Cristiana, es sin lugar a dudas un duro golpe a la Concertación, por más que se intente dar la sensación de normalidad o bajarle el perfil con declaraciones cosméticas e indiferentes. No señor. No es poca cosa que un alcalde, ministro y destacado integrante de la Concertación se sume a este equipo, ojo, renunciando a más de 40 años de militancia. Es más, creo que Ravinet no hubiese renunciado de no existir el instructivo que así le exige a todos los DC que deseen aceptar la invitación de Sebastián Piñera para integrarse al nuevo Gobierno.
De esta manera, “la oveja negra Ravinet”, como lo catalogó el Presidente del PDC, Juan Carlos Latorre, se suma a otros tantos desencantados que decidieron pasar a la independencia política, a militar en otro partido (como el PRI por ejemplo) o simplemente quedándose en sus casas ya que no ven con ojos buenos el giro que ha adoptado la falange en los últimos años. Como lección o simple recomendación, sería sano entonces que los dirigentes concertacionistas utilicen los días que quedan de vacaciones para analizar en profundidad estas señales. Ya no sólo la derrota electoral, sino también considerar las causas y las posibles redenciones que pongan freno al cada día más voluminoso éxodo de simpatizantes.
Para los que se quedaron de guardia en Santiago, el tema a exprimir esta semana será el conflicto de interés que tendrían los nuevos ministros. Al pomposo discurso de política v/s negocios se sumarán varios más, acompañando solidariamente a Sebastián Piñera en las criticas, los fideicomisos y las participaciones en este u otro directorio. Por ello, será necesario y perentorio para los involucrados hacer frente a estos temas despejando a la brevedad las suspicacias que, de seguir sin resolver, sólo servirán para aguarle los anuncios e iniciativas a la nueva administración.
Ahora bien, resuelto el Gabinete, se viene la designación del segundo equipo de colaboradores. Aquel que mantiene con los ojos atentos y celulares bien cargados a no pocos y que contempla la designación de los Subsecretarios, Intendentes, Gobernadores, Seremis y jefes de servicio. Esta etapa es a mi juicio tanto o más relevante que saber el nombre de los ministros y es que serán precisamente estos funcionarios de los que a través de los gobiernos regionales y provinciales asuman la primera línea de batalla. Serán ellos los que estarán en contacto permanente con la ciudadanía y los que tendrán la responsabilidad de ejecutar “in situ” las políticas de la nueva administración.
En fin, ya tendremos tiempo para hablar de ello y convengamos que no todos quedarán conformes. Pero en lo que si estoy convencido que coincidiremos es en la percepción de que la mayoría prefiere tener a personas competentes sin experiencia política que incompetentes con linda sonrisa. Por lo demás, ¿para que están los asesores?.
Esta alineación, al mismo tiempo que procura cumplir con las promesas que realizó el Presidente Electo durante la campaña sobre de la independencia, juventud y preparación de su equipo, amenaza positivamente con derribar algunos estereotipos de nuestra política más dura y clásica, aquella que mira con evidente temor el protagonismo de personas marcadas el éxito profesional y no necesariamente político.
Pero hablando de política. La incorporación del abogado Jaime Ravinet, hasta una hora antes del nombramiento militante de la Democracia Cristiana, es sin lugar a dudas un duro golpe a la Concertación, por más que se intente dar la sensación de normalidad o bajarle el perfil con declaraciones cosméticas e indiferentes. No señor. No es poca cosa que un alcalde, ministro y destacado integrante de la Concertación se sume a este equipo, ojo, renunciando a más de 40 años de militancia. Es más, creo que Ravinet no hubiese renunciado de no existir el instructivo que así le exige a todos los DC que deseen aceptar la invitación de Sebastián Piñera para integrarse al nuevo Gobierno.
De esta manera, “la oveja negra Ravinet”, como lo catalogó el Presidente del PDC, Juan Carlos Latorre, se suma a otros tantos desencantados que decidieron pasar a la independencia política, a militar en otro partido (como el PRI por ejemplo) o simplemente quedándose en sus casas ya que no ven con ojos buenos el giro que ha adoptado la falange en los últimos años. Como lección o simple recomendación, sería sano entonces que los dirigentes concertacionistas utilicen los días que quedan de vacaciones para analizar en profundidad estas señales. Ya no sólo la derrota electoral, sino también considerar las causas y las posibles redenciones que pongan freno al cada día más voluminoso éxodo de simpatizantes.
Para los que se quedaron de guardia en Santiago, el tema a exprimir esta semana será el conflicto de interés que tendrían los nuevos ministros. Al pomposo discurso de política v/s negocios se sumarán varios más, acompañando solidariamente a Sebastián Piñera en las criticas, los fideicomisos y las participaciones en este u otro directorio. Por ello, será necesario y perentorio para los involucrados hacer frente a estos temas despejando a la brevedad las suspicacias que, de seguir sin resolver, sólo servirán para aguarle los anuncios e iniciativas a la nueva administración.
Ahora bien, resuelto el Gabinete, se viene la designación del segundo equipo de colaboradores. Aquel que mantiene con los ojos atentos y celulares bien cargados a no pocos y que contempla la designación de los Subsecretarios, Intendentes, Gobernadores, Seremis y jefes de servicio. Esta etapa es a mi juicio tanto o más relevante que saber el nombre de los ministros y es que serán precisamente estos funcionarios de los que a través de los gobiernos regionales y provinciales asuman la primera línea de batalla. Serán ellos los que estarán en contacto permanente con la ciudadanía y los que tendrán la responsabilidad de ejecutar “in situ” las políticas de la nueva administración.
En fin, ya tendremos tiempo para hablar de ello y convengamos que no todos quedarán conformes. Pero en lo que si estoy convencido que coincidiremos es en la percepción de que la mayoría prefiere tener a personas competentes sin experiencia política que incompetentes con linda sonrisa. Por lo demás, ¿para que están los asesores?.
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