Elecciones 2010: Al final... nadie sabe para quien trabaja.
Como dato intrigante, llegamos a esta elección con un volumen de votos nulos y blancos tan gordo como el de 1989. Nada menos que 284.000. Por Matías Carrozzi.
Y aquí estamos, desde muy temprano engullendo radios, diarios, televisión e internet, todo para no perderme un segundo los olores que emanan de la elección presidencial que todos coinciden en clasificar como la más entretenida e infartante desde 1989 y es que además, como dato intrigante, llegamos a este domingo con un volumen de votos nulos y blancos tan gordo como en el de ese año; son nada menos que 284.000, cifra que además de provocar ardorosos llamados del candidato Frei para que los electores cambien de idea, tiene un segundo problema para los postulantes: eso es menos plata para solicitar en la devolución al Servicio Electoral.
En fin, bromas a parte, es comprensible la preocupación de algunos y se justifican sus llamados a votar por uno u otro, pero no nulo. ¿La razón?, muy simple: al disminuir la base electoral, por ejemplo, Sebastián Piñera no requiere comerse las uñas por recolectar los 400 y tantos mil votos que necesita para imponerse en la elección. Su piso se achica y eso juega a su favor. También favorece a Eduardo Frei, pero según los últimos 33 estudios de opinión sobre la materia, se supone que el que más posibilidades tiene de ganar hoy, y por ende el que menos votos requiere, es el candidato de la Coalición por el Cambio.
Por ello es bueno volver a la pregunta de si el “gesto” de Marco Enríquez-Ominami, si es que se le puede llamar de esa manera, le servirá de algo al candidato oficialista. Y es que pasadas las horas, en vez de ver abrazos, fotos y sonrisas, contemplamos como las recriminaciones van de aquí para allá y de allá para acá sin mucha diplomacia. Si hasta el ex Presidente Ricardo Lagos, en medio del acto de cierre de Eduardo Frei en Santiago y pese a que las urgencias del conglomerado de Gobierno requieren conquistar adherentes y no espantarlos, micrófono en mano se dio el gustito de devolverle la ironía al díscolo Diputado llamándolo el candidato del 20%. Esta torpeza se suma a otras tantas declaraciones de otros personajes de la Concertación en la misma línea.
Entonces, uno debería preguntarse si era necesario todo este espectáculo. Es decir, ¿este tipo de declaraciones y actitudes no son el reflejo de personalidades viendo que la batalla está perdida por lo que es mejor replegarse para una nueva cruzada electoral?. Sin ir más lejos, la entonces Ministra de Bienes Nacionales y actual Directora Ejecutiva del Museo de la Memoria, Romy Schmidt, inscribió el pasado 23 de diciembre el sitio web “michelle2014.cl”, convirtiéndose así en la silenciosa primera movida al interior de la izquierda para ir cultivando el terreno. Plantación que también tiene a Ricardo Lagos, José Miguel Insulza y Marco Enríquez-Ominami como importadores de semillas.
Por consiguiente, pareciera que las formas, estructuras y estilos de conocimos hasta hoy de nuestros representantes políticos se ha resignado a sufrir cambios significativos. A Enríquez Ominami le será muy difícil volver a conquistar los corazones, pero ya sabemos como a propósito de la candidatura de Eduardo Frei, otras personalidades, algunas con bastante juventud y credibilidad, se están tomando los espacios. Que ironía, espacios que por cierto no estarían disponibles de no haber irrumpido MEO a principios de año.
¿Qué loco, no?. Al final, nadie sabe para quien trabaja.
En fin, bromas a parte, es comprensible la preocupación de algunos y se justifican sus llamados a votar por uno u otro, pero no nulo. ¿La razón?, muy simple: al disminuir la base electoral, por ejemplo, Sebastián Piñera no requiere comerse las uñas por recolectar los 400 y tantos mil votos que necesita para imponerse en la elección. Su piso se achica y eso juega a su favor. También favorece a Eduardo Frei, pero según los últimos 33 estudios de opinión sobre la materia, se supone que el que más posibilidades tiene de ganar hoy, y por ende el que menos votos requiere, es el candidato de la Coalición por el Cambio.
Por ello es bueno volver a la pregunta de si el “gesto” de Marco Enríquez-Ominami, si es que se le puede llamar de esa manera, le servirá de algo al candidato oficialista. Y es que pasadas las horas, en vez de ver abrazos, fotos y sonrisas, contemplamos como las recriminaciones van de aquí para allá y de allá para acá sin mucha diplomacia. Si hasta el ex Presidente Ricardo Lagos, en medio del acto de cierre de Eduardo Frei en Santiago y pese a que las urgencias del conglomerado de Gobierno requieren conquistar adherentes y no espantarlos, micrófono en mano se dio el gustito de devolverle la ironía al díscolo Diputado llamándolo el candidato del 20%. Esta torpeza se suma a otras tantas declaraciones de otros personajes de la Concertación en la misma línea.
Entonces, uno debería preguntarse si era necesario todo este espectáculo. Es decir, ¿este tipo de declaraciones y actitudes no son el reflejo de personalidades viendo que la batalla está perdida por lo que es mejor replegarse para una nueva cruzada electoral?. Sin ir más lejos, la entonces Ministra de Bienes Nacionales y actual Directora Ejecutiva del Museo de la Memoria, Romy Schmidt, inscribió el pasado 23 de diciembre el sitio web “michelle2014.cl”, convirtiéndose así en la silenciosa primera movida al interior de la izquierda para ir cultivando el terreno. Plantación que también tiene a Ricardo Lagos, José Miguel Insulza y Marco Enríquez-Ominami como importadores de semillas.
Por consiguiente, pareciera que las formas, estructuras y estilos de conocimos hasta hoy de nuestros representantes políticos se ha resignado a sufrir cambios significativos. A Enríquez Ominami le será muy difícil volver a conquistar los corazones, pero ya sabemos como a propósito de la candidatura de Eduardo Frei, otras personalidades, algunas con bastante juventud y credibilidad, se están tomando los espacios. Que ironía, espacios que por cierto no estarían disponibles de no haber irrumpido MEO a principios de año.
¿Qué loco, no?. Al final, nadie sabe para quien trabaja.
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