Mitos y Leyendas regionales: ¿Conoces "La Cueva Bruja"?
El relato de “La Cueva Bruja” cuenta que esos parajes habrían ocurrido fenómenos mágico religiosos, en los cuales entran en juego las creencias y las vivencias de los mapuches de esa comunidad. Por Gonzalo Vejar
Hace más de cuarenta y cinco años, cuando don Vicente era todo un hombrón, se fue a trabajar a la zona de Chanlelfu, en Loncoche. Allí lo recibió amablemente el cacique de la comunidad, brindándole techo y comida. Fue aquel anciano hombre, el más antiguo del lugar, el que le narró el relato de “La Cueva Bruja”. En esos parajes habrían ocurrido fenómenos mágico religiosos, en los cuales entran en juego las creencias y las vivencias de los mapuches de esa comunidad.
“El cacique me contó que durante un lindo día apareció fulminantemente una nube, la cual se habría llevado consigo a una niñita rubia de unos cuatro a cinco años. Ésta fue trasladada al lugar llamado ‘La Cueva Bruja’, en donde desapareció por completo y nunca más se vio. La cueva estaría ubicada en un cerro, en donde existe una imponente roca y un gran forado. Según las creencias, sirve de comunicación para que los entes sagrados se vinculen con la gente de Antilhue.
Se cree que la niña quedó en la cueva. Por ello todos los años, cuando se realizaban las Juntas de los mapuches, elegían ese lugar para desarrollar las rogativas, con el objeto de pedir por un buen tiempo cosechas abundantes y librarse de enfermedades. Desde esa fecha le piden a la niña que se encontraba dentro de ese inmenso cerro, convirtiéndose en un lugar sagrado, objeto de rituales ceremoniales y rogativas.
En estos rituales, ocurridos en la cercanía de la cueva, los mapuches sacrificaban animales, sacándoles el corazón y extrayéndoles la sangre, para luego depositarlos en recipientes de greda que dejaban a la entrada de la cueva. Luego, en esta gran junta – que reunía cerca de seiscientos mapuches – queman el animal. En ese momento, viene un remolino huracanado, un gran viento que desciende de la cueva, pasando por la junta y bajando hacia el cementerio.
Esto indicaba que era la niña o el señor de la cueva que venía a buscar su alimento, en señal de agradecimiento por las rogativas y las ofrendas. En esos instantes, a los mapuches les embargaba una gran felicidad y tranquilidad por que el señor los ha visitado y posteriormente vendrán los beneficios.
Ahora no se realizan allí rogativas, ya que en estos momentos esos campos, que antiguamente pertenecían al pueblo mapuche, se encuentran en manos de particulares.
Hace un tiempo atrás unos santiaguinos se internaron en la cueva, para saber lo que pasaba y verificar hacia que lugar se podía salir a través de ella. Pero a estos hombres se les apagaron las linternas y se les extravió un reloj de oro y un revólver. Varios quisieron entrar y recobrar esos valiosos implementos, pero les fue imposible dar con ellos”.
Hoy en día la cueva está cerrada por los derrumbes, las quilas y la murra, llevándose consigo el misterio que la envuelve y sus más recónditos secretos.
* El autor es Antropólogo, Diplomado en Gestión Cultural y actualmente cursa un Diplomado en Comunicación Estratégica.
“El cacique me contó que durante un lindo día apareció fulminantemente una nube, la cual se habría llevado consigo a una niñita rubia de unos cuatro a cinco años. Ésta fue trasladada al lugar llamado ‘La Cueva Bruja’, en donde desapareció por completo y nunca más se vio. La cueva estaría ubicada en un cerro, en donde existe una imponente roca y un gran forado. Según las creencias, sirve de comunicación para que los entes sagrados se vinculen con la gente de Antilhue.
Se cree que la niña quedó en la cueva. Por ello todos los años, cuando se realizaban las Juntas de los mapuches, elegían ese lugar para desarrollar las rogativas, con el objeto de pedir por un buen tiempo cosechas abundantes y librarse de enfermedades. Desde esa fecha le piden a la niña que se encontraba dentro de ese inmenso cerro, convirtiéndose en un lugar sagrado, objeto de rituales ceremoniales y rogativas.
En estos rituales, ocurridos en la cercanía de la cueva, los mapuches sacrificaban animales, sacándoles el corazón y extrayéndoles la sangre, para luego depositarlos en recipientes de greda que dejaban a la entrada de la cueva. Luego, en esta gran junta – que reunía cerca de seiscientos mapuches – queman el animal. En ese momento, viene un remolino huracanado, un gran viento que desciende de la cueva, pasando por la junta y bajando hacia el cementerio.
Esto indicaba que era la niña o el señor de la cueva que venía a buscar su alimento, en señal de agradecimiento por las rogativas y las ofrendas. En esos instantes, a los mapuches les embargaba una gran felicidad y tranquilidad por que el señor los ha visitado y posteriormente vendrán los beneficios.
Ahora no se realizan allí rogativas, ya que en estos momentos esos campos, que antiguamente pertenecían al pueblo mapuche, se encuentran en manos de particulares.
Hace un tiempo atrás unos santiaguinos se internaron en la cueva, para saber lo que pasaba y verificar hacia que lugar se podía salir a través de ella. Pero a estos hombres se les apagaron las linternas y se les extravió un reloj de oro y un revólver. Varios quisieron entrar y recobrar esos valiosos implementos, pero les fue imposible dar con ellos”.
Hoy en día la cueva está cerrada por los derrumbes, las quilas y la murra, llevándose consigo el misterio que la envuelve y sus más recónditos secretos.
* El autor es Antropólogo, Diplomado en Gestión Cultural y actualmente cursa un Diplomado en Comunicación Estratégica.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.



lo d4 mapuche creo pero lo
lo d4 mapuche creo pero lo otro no :(
exelente!!!! es tan
exelente!!!! es tan inpresionante que ni se cre!!!!!!111
Muy bueno :B
Muy bueno :B
Muy buena la nota, mis
Muy buena la nota, mis felicitaciones.