¡Victoria en Irak!

Desde Nueva York, Eteena Tadjiogueu nos habla de la victoria iraquí en la Copa de Naciones de Asia y sus consecuencias en el Medio Oriente.
Imagen de Eteena Tadjiogueu
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10 de Agosto, 2007 07:08

Los estadounidenses no somos grandes fanáticos del soccer (conocido por el resto del mundo cómo fútbol), por lo que fue muy sorprendente ver el huracán de diarios y canales detelevisión estadounidenses que cubrían una victoria de fútbol en Irak. Estas tres palabras -fútbol, victoria e Irak- hacen una de las más inesperadas y positivas de este país en años.

Cualquier buena noticia desde Irak, sorprende, particularmente si son celebradas por políticos del lado derecho de espectro. Para los republicanos, esto saca un brillo de esperanza a un conflicto muy complicado que se les está escapando de las manos. Es una oportunidad para probarle a los estadounidenses que pueden pasar cosas buenas en Irak, a pesar de lo que los medios y la realidad nos dicen.

Para los estadounidenses, y para el mundo en general, esta victoria iraquí mostró que es posible que los iraquíes sí pueden unirse como iraquíes, lo que es cuestionado todo el tiempo. Como estadounidense, vivo donde hay gente que sólo habla español y donde los letreros en la verdulería pueden estar en coreano, las ideas de diversidad y tolerancia no me es ajena. Pero, éste no es el caso de Irak.

La selección iraquí, conocida como los Leones de los dos Ríos, vencieron a Arabia Saudita 1 a 0 ganando la Copa de Naciones Asiática el 29 de julio en Jakarta, Indonesia. Según el ranquin de la FIFA, los Leones están en el puesto 80, mientras Arabia Saudita está en el 61 (Chile está 47 y Estados Unidos 14). Los árabes habían ganado la Copa tres veces antes. Los iraquíes tenían todas las probabilidades en contra.

La victoria iraquí caló muy hondo en todo el país y en varias partes del mundo donde hay refugiados iraquíes. Cuando veía la Copa del Mundo 2006 en Alemania, vi a los fanáticos llorando luego de que sus equipos ganaran un partido... imagínense ganar la Copa Asiática con los ojos de un iraquí.

Imaginen esta victoria en un país que ha perdido tanto y que sigue sufriendo diariamente. Tantas vidas, tantos futuros y tanto tiempo se pierde mientras el conflicto continúa. Es sobrecogedor imaginar el momento cuando fue convertido el gol del triunfo y el relator dijo que Irak era campeón. 

El triunfo sacó a los iraquíes a las calle contentos, felices. Los tiros fueron al aire señalando amor y esperanza, no odio y violencia como es lo usual. Los jugadores eranm héroes nacionales, para hombres y mujeres de todas al edades y, más importante aun, para los iraquíes de todas los credos.

El equipo estaba compuesto por sunitas, shiítas y kurdos. Mientras muchos piensan que un Irak donde los tres credos vivan y trabajen en paz es idealista, sin embargo, los sunitas, shiítas y kurdos que forman el equipo sí aprendieron, entrenaron y jugaron juntos.

El gol convertido por Mohmoud que les dio a los iraquíes la Copa de Naciones Asiática 2007.

De hecho, el gol del truinfo fue notado por Younis Mohmoud, el capitán del equipo, es sunita. Él cabeceó un córner servido por Hawer Mohammed, un kurdo. El arquero, que mantuvo la valla en cero, Noor sabri, es shiíta.

Si no creíamos posible que estos tres grupos se llevaran bien, estábamos equivocados. En una situación única, pasó. Sólo un ejemplo es necesario para convencer a los iraquíes, y al mundo, de la importancia de un Irak en unidad.

Los iraquíes enfrentan grandes amenazas todos los días, por lo que no debería sorprendernos que la selección tuvo que esforzarse mucho para llevarse la Copa a casa, pero lo hicieron. Tuvieron que superar no sólo bajas probabilidades, sino de las más bajas del mundo.

Por ejemplo, a tres entrenadores se les ofreció el cargo de entrenador nacional que lo rechazaron. Finalmente, el brasileño Jorvan Vieira aceptó el desafío. Además, el equipo sobrellevó el hechos de que cada jugador tuvo un pariente o amigo muerto durante el conflicto. Y más, incluso después de la victoria, varios jugadores temían por sus vidas al regresar al país.

La lista de luchas que los iraquíes debe sobrellevar nuca deja de abultarse. Ya en los días siguientes al partido, los titulares se volvieron negros, nuevamente. Una gran cantidad de armamento desapareció. Varios ministros de Estado amenazaron con renunciar, o lo hicieron, y la historia de si y cuando las tropas estadounidenses deben dejar Irak sigue presente. Todo volvió a la normalidad: a lo negativo, a pesar de la victoria que se vio en todo el mundo.

Este triunfo no se trata sólo de fútbol. Es acerca de las cosas simples que en occidente damos por sentadas. Cosas como la posibildad de celebrar orgullosos, a viva voz y -lo más importante- sin miedo, cuando nuestros héroes deportivos nos hacen sentir orgullosos. Cosas como la oportunidad de nuestros deportistas de volver a casa y sentirse orgullosos de su país y de sus logros.

Éstas son algunas de las cosas que los iraquíes pudieron probar con su campeonato continental en Julio. Sólo se puede esperar que la sensación haga a los iraquíes desear más ser capaces de sacrificar el orgullo personal y sus diferencias por un bien mayor para su país.

Léalo en inglés.

Foto: thischanginglife

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